LINDA NOCHLIN EL REALISMO PDF

La naturaleza del realismo El realismo, en tanto movimiento histrico en las artes figurativas y la literatura, alcanz su formulacin ms coherente y slida en Francia, con ecos, paralelismos y variantes en otros lugares del Continente, en Inglaterra y en los Estados Unidos. Precedido por el romanticismo y seguido por lo que es hoy habitual denominar simbolismo, constituy el movimiento dominante desde aproximadamente a Su propsito consisti en brindar una representacin verdica, objetiva e imparcial del mundo real, basada en una observacin meticulosa de la vida del momento. Esta definicin, que determinar la direccin del estudio presente, suscita, sin embargo, inevitablemente, una serie de cuestiones, pues, mientras que trminos tales como manierismo, barroco o neoclasicismo -cualesquiera que sean las dificultades que puedan presentar- se emplean generalmente para definir categoras estilsticas propiamente para las artes visuales, la voz realismo se halla asimismo ntimamente vinculada a temas filosficos cruciales. A fin de aislar las peculiaridades del realismo considerado como un movimiento o corriente estilstica en las artes, hemos de considerar primeramente algunos de los problemas que surgen a partir de los sentidos diferentes, a veces hasta diametralmente opuestos, en que puede usarse el trmino.

Author:Julkis Zuzilkree
Country:Laos
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):3 August 2006
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La naturaleza del realismo El realismo, en tanto movimiento histrico en las artes figurativas y la literatura, alcanz su formulacin ms coherente y slida en Francia, con ecos, paralelismos y variantes en otros lugares del Continente, en Inglaterra y en los Estados Unidos.

Precedido por el romanticismo y seguido por lo que es hoy habitual denominar simbolismo, constituy el movimiento dominante desde aproximadamente a Su propsito consisti en brindar una representacin verdica, objetiva e imparcial del mundo real, basada en una observacin meticulosa de la vida del momento. Esta definicin, que determinar la direccin del estudio presente, suscita, sin embargo, inevitablemente, una serie de cuestiones, pues, mientras que trminos tales como manierismo, barroco o neoclasicismo -cualesquiera que sean las dificultades que puedan presentar- se emplean generalmente para definir categoras estilsticas propiamente para las artes visuales, la voz realismo se halla asimismo ntimamente vinculada a temas filosficos cruciales.

A fin de aislar las peculiaridades del realismo considerado como un movimiento o corriente estilstica en las artes, hemos de considerar primeramente algunos de los problemas que surgen a partir de los sentidos diferentes, a veces hasta diametralmente opuestos, en que puede usarse el trmino. El realismo y la realidad Una de las causas bsicas de la confusin que rodea a la nocin de realismo es su relacin ambigua con el sumamente problemtico concepto de realidad.

Por ejemplo, una reciente exposicin celebrada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y en la Tate Gallery de Londres se denomin El arte de lo real, pero no consisti -como bien podra haber esperado el no iniciado- en representaciones reconocibles de personas, cosas o lugares, sino en grandes lienzos rayados o manchados y construcciones gigantescas de madera contrachapada, plstico o metal.

El ttulo escogido por el organizador no quera ser ni mistificador ni caprichoso. Se trataba de la manifestacin contempornea de una larga tradicin filosfica que forma parte de la corriente principal del pensamiento occidental y que desde la poca de Platn contrapone realidad verdadera a mera apariencia. Todas las cosas presentan dos caras, dijo el telogo del siglo XVI Sebastian Franck, porque Dios decidi contraponerse al mundo, dejar las apariencias a ste y tomar la verdad y la esencia de las cosas para S mismo.

La verdadera realidad se halla allende la sensacin inmediata y los objetos que vemos cotidianamente, afirma Hegel. Slo lo que existe en s mismo es real Lejos de ser simples apariencias Posteriormente en ese mismo siglo, Baudelaire, en su esbozo de crtica al realismo, afirm que, en contraposicin a la doctrina realista, la poesa en s era sumamente real y slo enteramente verdadera en otro mundo, dado que las cosas de este mundo eran tan slo un diccionario jeroglfico.

Muchos de los ms vociferantes enemigos del realismo basaron sus ataques en fundamentos de esta ndole: que sacrificaba una realidad ms elevada y permanente a otra ms baja y mundana. La nocin comn segn la cual el realismo es un estilo que carece de estilo o un estilo transparente, un mero simulacro o espejo de la realidad visual, constituye un obstculo ms en el camino de su comprensin como fenmeno histrico y estilstico.

Se trata de una burda simplificacin, pues el realismo no fue mero espejo de la realidad en mayor medida que cualquier otro estilo y su relacin qua estilo con los datos fenomnicos -la donne- es tan compleja y difcil como la del romanticismo, el barroco o el manierismo. No obstante, en la medida en que se trata del realismo, la cuestin se complica en gran medida por las aseveraciones de sus partidarios y opositores, relativas a la afirmacin de que los realistas no hacan sino reflejar la realidad cotidiana.

Estas aseveraciones procedan de la creencia de que la percepcin poda ser pura, no estar condicionada por el tiempo o el lugar. Mas es posible en algn caso la percepcin pura, percepcin en vaco, por decirlo as? En la pintura, por muy sincera o innovadora que sea la visin del artista, el mundo visible ha de transformarse para adaptarse a la superficie plana del lienzo.

As pues, la percepcin del artista se halla, al menos, tan inevitablemente condicionada por las propiedades fsicas de la pintura y el aceite de linaza, como por sus conocimientos y tcnicas - incluso por su eleccin del modo de aplicar los pinceles-, a la hora de trasplantar el espacio y la forma tridimensionales sobre un plano pictrico bidimensional. Incluso en la fotografa, que estara ms cerca de cumplir la exigencia de transparencia, la eleccin del punto de vista, la velocidad de exposicin, la apertura del diafragma, etc.

En la literatura, de modo similar, las novelas realistas del siglo XIX ms vvidamente convincentes interponen las barreras de dijo l y susurr ella significativamente entre el lector y la experiencia. O bien alternan descripciones largas, si bien objetivas, de la indumentaria y el mobiliario con rgidos pasajes de conversacin, de modo contrario a nuestra efectiva conciencia de la experiencia, ms fluida, que slo fue desarrollada ms tarde por escritores como Proust, Virgina Woolf, Joyce o Robbe- Grillet.

Andr Bazin describi el cine como una recreacin del mundo a su propia imagen, una imagen redimida por la libertad interpretativa del artista o la irreversibilidad del tiempo. Sin embargo, incluso el cine fracasa a la hora de satisfacer el sueo clsico de capturar la realidad y hacerlo en su totalidad, sueo que ha constituido una de las aspiraciones del arte ya desde, al menos, los tiempos de Plinio.

Aunque resulte difcil creer que las uvas de Parrasio pudieran engaar siquiera al ms crdulo de los pjaros, la vieja historia revela -como el alarde de la pintura trompe loeil y los ingeniosos experimentos con la camera obscura-, el deseo perennemente obsesivo de los artistas de devolver la vida a la realidad, de escapar de la servidumbre de la convencin y acceder a un mundo mgico de pura verosimilitud.

Si los artistas y escritores de mediados del siglo XX se muestran escpticos en lo tocante a la posibilidad de conseguir esta meta, no se deber en parte a su preocupacin por los medios de arte -las exigencias formales de la pintura y el lienzo, el poder autogenerativo de las estructuras del lenguaje, ya sea literario o visual- y su respeto hacia ellos, igual de obsesivos en nosotros?

Las mismas aspiraciones del realismo, en su sentido antiguo ingenuo, son negadas por el punto de vista contemporneo que afirma y exige la absoluta independencia del mundo del arte respecto al mundo de la realidad y, ciertamente, cuestiona la existencia absoluta de una realidad nica e inequvoca. Hemos dejado de aceptar una correspondencia estricta entre la sintaxis del lenguaje o el sistema notacional del arte y un universo idealmente estructurado.

A mediados del siglo XIX, sin embargo, los cientficos y los historiadores parecan estar revelando a una velocidad de vrtigo cada vez ms aspectos de la realidad pasada y presente. No pareca haber lmites al descubrimiento de lo que poda saberse acerca del hombre y la naturaleza. De modo parecido, los escritores y artistas realistas eran exploradores en el dominio del hecho y la experiencia, y se aventuraban en zonas hasta entonces intactas o slo parcialmente investigadas por sus predecesores, pues aunque la nocin de un estilo carente de estilo pueda ser parte del mito que el siglo XIX cre de s mismo, el papel que la efectiva investigacin objetiva del mundo externo desempe en la creacin del realismo no puede ignorarse.

La historia del arte es algo ms que una sucesin de convenciones estilsticas e iconogrficas modificadas por comparaciones ocasionales con la realidad percibida -rectificaciones estilsticas, como las ha llamado Andr Malraux-. El Bonjour, Monsieur Courbet, de Courbet, por ejemplo, se bas claramente en un prototipo de representaciones populares: sin embargo, Courbet tom nota del paisaje prximo a Montpellier prestando escrupulosa atencin a sus peculiaridades, y dej constancia de la flora local, de la claridad luminosa de la atmsfera del Midi, as como de s mismo, de Bruyas y su sirviente, con asombrosa y convincente precisin.

Es ms, consigui cumplir su propsito: crear una imagen que parece y se consider durante mucho tiempo un documento objetivo, casi fotogrfico, de un acontecimiento real. Si se toma la oposicin entre convencin y observacin emprica existente en el arte como un criterio relativo y no absoluto, puede verse que en el realismo la observacin desempea un papel mayor, siendo el de la convencin menor.

Los estudios de nubes de John Constable de son un buen ejemplo. Pero se encuentran an ms ntimamente vinculados a las observaciones que del cielo realiz el propio Constable, tanto como molinero como pintor, y se vieron influidos asimismo por el meteorlogo Luke Howard, que investig y clasific las formas de las nubes. Por mucho que puedan haber dependido de los schemata preexistentes suministrados por Cozens -como pretende Gombrich-, Constable hizo uso de los prototipos de Cozens no como frmulas preconcebidas que con unas pocas alteraciones sensatas pudieran servir para rellenar la parte superior de un paisaje, sino como aides mmoires -o, mejor, aides recherches- para sus propias representaciones, observadas con mucha mayor precisin.

De hecho sus estudios de nubes se clasifican como formaciones de cirros o estratocmulos y en muchos casos se registra el momento y lugar de su realizacin. Es posible que las pretensiones de Constable no se limitaran a la exactitud cientfica, pero, al aceptar los fenmenos naturales como tema apropiado de representacin en sus estudios de nubes, al restringir su experiencia al fenmeno mismo y no interpretarlo simblicamente ni usarlo como medio para expresar un tat dame, fue en gran medida una artista del siglo XIX y uno de los que seal el camino a desarrollos posteriores dentro del movimiento realista.

No es casual que paisajistas franceses avanzados, como Corot y Huet, lo admirasen en los aos treinta y cuarenta. Segn Gombrich, Degas rechaz la charla entusiasta de sus amigos impresionistas con la observacin de que la pintura era un arte convencional y que haran mejor dedicando su tiempo a copiar dibujos de Holbein.

Pero esto constituye tan slo parte de la historia. En sus cuadernos de apuntes Degas reiter tanto en palabras como en bocetos su pasin por la observacin concreta y directa y por la anotacin de la experiencia ordinaria y cotidiana: Haz todo tipo de objeto gastado En la panadera, el pan: series sobre oficiales panaderos, vistos en el mismo stano o a travs de los respiraderos de la calle. Nadie ha representado nunca monumentos o casas desde abajo mirando hacia arriba, tal y como uno los ve al pasar a su lado por calle.

Para Degas no exista forzosamente contradiccin entre copiar a Holbein y dejar constancia de los temas nuevos de su propia poca a su manera. Tampoco tena por qu haber conflicto alguno entre el inters por el dibujo o los grandes maestros del pasado, y la preocupacin por el presente y el desarrollo de un sistema de notacin apropiado para l.

Como seal George Moore, Degas escogi temas poco habituales, tales como la bailarina de ballet, la lavandera, el ballet y el ama de casa es menos conocido que el de la ninfa y el joven espartano. Y aadi: Los pintores entendern lo que pretendo decir al aseverar que el dibujo es menos conocido: ese conocimiento de la forma que sostiene el artista como una muleta en su examen del modelo, y que dicta, como si dijramos, al ojo lo que debe ver.

Moore y otros crticos simpatizantes de los realistas consideraban la convencin y los schemata tan slo muletas, no componentes necesarios del arte, y muletas, adems, de las que se poda prescindir y a veces se prescinda. Esto puede ser parte del mito realista; sin embargo, es tambin parte de la realidad realista.

La historia del arte de finales del siglo XVIII y el siglo XIX es, como dice Gombrich, la historia de la lucha contra los schemata, y el arma ms importante en esta lucha fue la investigacin emprica de la realidad. Cuando Constable dijo que al sentarse a pintar del natural intentaba olvidar que alguna vez haba visto un cuadro, o cuando Monet deca que deseara haber nacido ciego y haber recibido de golpe la visin, no estaban slo estimulando la originalidad.

Subrayaban la importancia de afrontar la realidad de nuevo, de desnudar conscientemente sus mentes y pinceles de todo conocimiento de segunda mano y frmulas preconcebidas. Enfoque tan radical y extremo constitua una novedad, y su xito viene atestiguado por sus obras, consideremos o no la fidelidad a la realidad entendida del modo que sea como criterio esttico.

Podra uno preguntarse, no obstante, en qu medida se trataba en este caso, de hecho, de un nuevo enfoque. Acaso no se trataba tan slo de una manifestacin ms de una tendencia recurrente en el arte europeo? Qu hay de la escrupulosa exactitud de Jan va Eyck, de la veracidad visual de Velsquez, del registro implacable de venas varicosas y pies sucios de Caravaggio, de los interiores y bodegones meticulosamente observados de los maestros menores holandeses del siglo XVII?

Prescindiendo, por el momento, de la compleja relacin del realismo con el arte del pasado, sera difcil demostrar que los retratos de Manet sean en algn sentido ms fieles que los de Velsquez, o que el cuadro de Renoir Le Pont des Arts constituya un testimonio ms exacto de un lugar especfico en un tiempo preciso que la obra de Vermeer Vista de Delft.

Mas, por muy importante que pueda ser, la fidelidad a la realidad visual constituy tan slo un aspecto del programa realista; y sera errneo basar nuestra concepcin de un movimiento tan completo sobre uno solo de sus rasgos: la verosimilitud. A fin de entender el realismo como actitud estilstica dentro de su perodo, debemos atender a algunas de las restantes aspiraciones y logros de los realistas. El realismo, la historia y el tiempo Esencial para la actitud realista fue una nueva y ampliada nocin de la historia, que acompa a una alteracin radical del sentido del tiempo.

Adems, las nuevas ideas democrticas estimularon un enfoque histrico ms amplio. En un escenario hasta entonces reservado exclusivamente a reyes, nobles, diplomticos y hroes, empez a aparecer gente corriente -comerciantes, trabajadores y campesinos- desempeando sus labores cotidianas.

Abandona la teora de las constituciones y sus mecanismos, de las religiones y su sistema, peda Hippolyte Taine, apstol del nuevo enfoque histrico, e intenta ver a los hombres en sus talleres, sus oficinas, sus campos, con su firmamento, su tierra, sus casas, sus vestidos, sus utensilios, sus comidas, como sueles hacer cuando, al llegar a Inglaterra o Italia , reparas en las caras y los gestos, los caminos y las posadas, en un ciudadano que pasea, en una mujer que bebe.

Esta insistencia en la vinculacin entre la historia y el hecho experimentado es caracterstica del punto de vista realista. Como seal Flaubert en una carta fechada en El rasgo dominante de nuestro siglo es su sentido histrico. Esta es la razn por la que hemos de limitarnos a relatar los hechos.

A la sazn se consideraba que la comprensin y la representacin cabales del pasado y el presente se basaban en un examen escrupuloso de los datos, liberados de cualquier valoracin moral o metafsica previa, convencional.

En realidad, desde el punto de vista radical ms bien tosco y materialista de Comte o Taine, la moral y las ideas del pasado y el presente constituan tan slo un tipo de dato, de ningn modo diferente de los datos fsicos, a los que en ltima instancia podan reducirse. El vicio y la virtud son productos, como el vitriolo y el azcar, escribi Taine.

Busquemos, pues, los fenmenos simples que estn en la base de las cualidades morales del mismo modo que buscamos los que lo estn en la de las cualidades fsicas. Aplicando esta actitud al arte, Courbet dijo en que la pintura es un arte esencialmente concreto y slo puede consistir en la presentacin de cosas reales y existentes.

Trtase de un lenguaje completamente fsico, cuyas palabras constan de todos los objetos visibles; un objeto que sea abstracto, no visible, no existente, no se halla dentro del mbito de la pintura. No resulta paradjico que la era en que se canoniz como disciplina cientfica o pseudocientfica? No se trata de que los pintores dejasen de pintar basndose en temas de la historia romana y griega; en absoluto.

Ciertos crticos insistieron en una vuelta al debido gran estilo. Mas lo que ahora producan era, en su mayor parte, cuadros de gnero histrico: escenas de la vida cotidiana de Grecia y Roma, escrupulosamente minuciosas en cuanto a vestimenta y ambientacin, pero carentes tanto de sentimientos elevados como de noble forma. En otras palabras, los pintores de historia se haban convertido en pintores de historia anecdtica, y la mayor parte de los mismos hallaron una mayor afinidad con el decorado y las pintorescas vestimentas de la Edad Media o el Renacimiento que con las del mundo antiguo.

Delacroix, que tambin haba ampliado su mbito de fuentes histricas y literarias, criticaba a los pintores modernos que se autodenominan pintores de historia.

Tal pretensin ha de ser enteramente rechazada, escribi. El pintor de historia es quien representa hazaas heroicas, y tales elevadas hazaas han de encontrarse tan slo en la historia griega y romana Si la pintura de los temas histricos se haba degradado o, por el contrario, enriquecido debido a este nuevo concepto de la historia, es cuestin abierta a la polmica; lo que no puede negarse es que hacia mediados del siglo XIX se haba alterado irrevocablemente.

Y, ciertamente, algunos pintores acadmicos se vieron afectados por l no menos que sus oponentes, los realistas. Tanto La muerte de Csar, de Grome, como La muerte de Germnico, de Poussin, estn situados en el mundo antiguo; pero la veracidad fotogrfica de Grome y su insistencia en la concrecin de un acontecimiento histrico especfico no podran estar ms lejos de la elevada generalizacin y el distanciamiento moral de Poussin. Prescindiendo del tema elegido y de su postura en relacin con la naturaleza del arte, y basndonos en lo que su obra revela parecera que Grome comparta la opinin de Courbet de que la pintura era esencialmente un art concret que exiga un lenguaje visual similarmente concret.

Desde este punto de vista, es tan slo la insistencia de Courbet en la contemporaneidad como condicin necesaria de lo concreto lo que separa al artista acadmico del innovador. A medida que el tratamiento de asuntos histricos fue hacindose hacia mediados del siglo ms objetivo y terreno, el mbito cronolgico disponible para los artistas tambin fue amplindose.

Gradualmente, los lmites del tiempo fueron remontndose hasta el juicioso punto de partida de Archibald Ussher, en el a. El relativismo fluido de una hiptesis cientfica perpetuamente revisada reemplaz a la historia de la Creacin y el absoluto metafsico que entraaba. Historia y valor, historia y fe, que haban sido inseparables ya desde los primeros mitos de la Creacin y que haban sido integrados en la doctrina de la Iglesia cristiana, se vieron irremediablemente despedazados por la Alta crtica y la Nueva Geologa.

Lo que qued fue la historia como conjunto de hechos en un vasto paisaje que se extenda desde las brumas de la prehistoria a los dominios comteanos de la experiencia presente. Las cuatro obras tienen en comn la intencin de situar en un medio objetiva y convincentemente preciso la vida cotidiana de un perodo cronolgico dado.

El realista, claro est, insista en que slo el mundo del momento constitua tema apropiado para el artista, pues, como dijo Courbet, el arte de la pintura slo puede consistir en la representacin de objetos que sean visibles y tangibles para el artista, y los artistas de un siglo eran por tanto bsicamente incapaces de reproducir el aspecto de un siglo pasado o futuro.

Con todo, los artistas que se aferraron a temas del pasado no se vieron en absoluto libres de consideraciones relativas a la exactitud de los hechos y la libertad de eleccin del tema muy similares a las de Courbet.

DIATERMIA POR MICROONDAS PDF

Linda Nochlin

Intendeva dare del mondo reale una rappresentazione fedele, oggettiva e imparziale, fondata sulla meticolosa osservazione della vita contemporanea. Il realismo, la storia e il tempo Nuova e ampliata concezione della storia: associata a un radicale mutamento del modo di sentire il tempo. La vera comprensione e rappresentazione del passato e del presente appariva ora condizionata da uno scrupoloso esame dei fatti, esente da ogni valutazione morale o metafisica convenzionalmente accettata. Nella rappresentazione della morte i realisti reinseriscono quegli elementi che gli autori classici avevano eliminato come la percezione dei particolari.

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EL REALISMO

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