EL CABALLERO DE LAGARDERE PDF

Voodoojind Biblioteca mea de acasa este plina cu romanele acestora, nu o data le-am recitit, de fiecare data cu aceeasi placere. A story about loyalty, honor, love, friendship, deceit and betrayal. None of the numerous movies made after it have managed to do it justice and capture its essence. Jun 04, Kristiyana Toneva rated it it was amazing. He uses some literary techniques that are quite uncommon for other authors of the genre. So glad I discovered this jewel of a book!

Author:Meztimuro Zulusar
Country:Botswana
Language:English (Spanish)
Genre:Science
Published (Last):11 March 2012
Pages:450
PDF File Size:11.33 Mb
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ISBN:548-6-19814-886-7
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Versin ntegra. Editorial Ramn Sopena, S. Depsito Legal: B. Provenza, 93 Barcelona Hoy es un valle desierto, por donde la pesada carreta del labrador gascn parece temer que se embote y resbale el hierro de sus ruedas, sobre el mrmol de las columnas medio enterradas en la arena.

La montaa est cerca. La alta cordillera de los Pirineos desgarra a trechos el nevado horizonte y deja ver el azulado cielo del territorio espaol. Los senderos que recortan sus cimas, sirven de caminos a los contrabandistas vascos. A algunas leguas de all, Pars tose, baila, chancea y suea que alivia su incurable bronquitis en los manantiales de Bagnres-de-Luchon; un poco ms all, otro Pars, el Pars reumtico, cree dejar sus citicas en el fondo de las sulfurosas piscinas de Barges-les-Bains.

La fe salvar a Pars, ms que el hierro, la magnesia y el azufre. El valle de Louron se halla entre el de Aura y el de Barrousse y es el menos conocido quiz por los desenfrenados turistas que todos los aos recorren esos salvajes contornos. El valle de Louron con sus oasis floridos, sus torrentes prodigiosos, sus rocas fantsticas, su ro deslizndose entre dos escarpadas riberas, sus selvas extraas y su viejo y vanidoso castillo es todo un poema caballeresco. Al descender de la montaa, sobre la vertiente del pico Vejan, puede abarcarse todo el paisaje.

El valle de Louron forma el punto extremo de la Gascua y se abre como un abanico entre los hermosos bosques de Ens y Frchet, que juntan, a travs del valle de Barrousse, los parasos de Maulen, Nestes y Campan. La tierra es pobre a pesar de su aspecto esplndido y deslumbrador. El bosque de Ens sigue la prolongacin de una colina que se corta en medio del valle para dar paso al ro Clarabide. El extremo oriental de esta colina es tan escarpado y abrupto, que no se ve en l ningn sendero: est formado en sentido inverso que las montaas que le rodean, y cierra el valle, como una enorme barricada tendida de una a otra montaa, dejando solamente el espacio preciso para que pase el ro.

Se llama en el pas este corte milagroso El Hachazo. Tiene su correspondiente y romntica leyenda, de que os hacemos gracia. All se levant el Capitolio de la ciudad de Lora, que sin duda ha dado su nombre al valle de Louron y todava se ven las ruinas del castillo de Caylus-Tarrides.

De lejos, estas ruinas tienen un soberbio aspecto. Ocupan un espacio considerable y, a ms de cien pasos de El Hachazo, se ven an asomar entre los rboles las estropeadas cimas de las viejas torres. De cerca, parece una aldea fortificada. Los rboles casi han abierto los escombros, introduciendo sus retoos por entre las piedras que antes formaron pilares esbeltos y atrevidas bvedas. Pero la mayor parte de estas ruinas pertenecen a humildes construcciones, en que la madera y el lgamo sustituyeron con frecuencia al slido granito.

Cuenta la tradicin que un Caylus-Tarrides que era el nombre de esta familia importantsima por sus inmensas riquezas, hizo levantar una muralla alrededor de la aldea de Tarrides para proteger a sus vasallos hugonotes despus de la abjuracin de Enrique IV. Llambase Gastn de Tarrides y tena el ttulo de barn. Si vais a las ruinas de Caylus, se os ensear como una reliquia el rbol del barn. Es una encina. Sus races penetran en la tierra cerca del viejo foso que defiende el castillo por Occidente.

Herido en noche tormentosa por un rayo, el gran rbol cay atravesado junto al foso. Desde entonces vegeta nutrindose por la corteza, que es la nica que qued sana despus de la catstrofe.

Lo ms curioso es que un retoo desprendido del tronco, a treinta o cuarenta pies del foso, ha arraigado, siendo hoy una encina soberbia, una encina milagrosa, sobre la cual dos mil quinientos turistas han escrito sus nombres. En , el marqus de Caylus era un hombre de sesenta aos. Se le conoca en el pas con el sobrenombre de Caylus-Verrou cerrojo. Vase por qu. Antes de cumplir los cuarenta aos y viudo de su primera mujer, que no le haba dado herederos, se enamor de la hija del conde de Sotomayor, gobernador de Pamplona.

Ins de Sotomayor tena entonces diecisiete aos. Era hija de Madrid, tena los ojos de fuego y el corazn an ms ardiente que los ojos. El marqus gozaba fama de no haber hecho dichosa a su primera mujer, que vivi siempre encerrada en el viejo castillo, donde muri a los veinticinco aos. Ins manifest francamente a su padre que no sera nunca la compaera de aquel hombre; pero el negocio se termin sin hacerla caso, y la joven fue sacrificada a mezquinas conveniencias.

Una noche, la desgraciada Ins, oculta detrs de su celosa, escuch por ltima vez la sentida serenata que en honor suyo tocaba en la guitarra el hijo ms pequeo del corregidor. Al da siguiente, parti muy velada para Francia con el marqus. Cuando llegaron al castillo de Caylus, se produjo un febril movimiento de curiosidad entre los gentileshombres del Valle de Louron. Y aunque entonces no haba importunos turistas, acometidos de la fiebre de la curiosidad, la guerra con Espaa sostena en la frontera partidas de atrevidos aventureros que molestaban al marqus.

Y, aunque acept la situacin, porque no tena otro remedio, tom sus medidas. El galn que hubiese pretendido la conquista de Ins, habra precisado pertrecharse antes de buenos caones de sitio.

No se trataba solamente de apoderarse de un corazn: el corazn estaba al abrigo de una slida fortaleza. Los tiernos billetes no llegaban a su destino; las dulces miradas perdan su lnguido fuego; la misma guitarra era impotente. La hermosa Ins era inabordable. Ningn galn, cazador de osos, paisano o capitn, pudo nunca alabarse de conocer el color de sus ojos. Estaba bien guardada. Al cabo de tres o cuatro aos, la pobre Ins abandon al fin aquel triste albergue para ir al cementerio.

Haba muerto de soledad y de fastidio. Dej una hija. El odio de los galanes burlados dio al marqus el sobrenombre de Verrou. De Tarbes a Pamplona, de Argelia a Saint-Gaudens, no hubierais 10 encontrado ni una mujer, ni un hombre, ni un nio, que llamase al marqus de otro modo que Caylus-Verrou. Muerta su segunda esposa, trat de volver a casarse, pues perteneca a la potente raza de los Barba Azul, que no se desaniman nunca; pero que el gobernador de Pamplona no tena ms hijas, y las seoritas casaderas, conociendo su horrible reputacin, se negaron al ser solicitadas.

Permaneci por lo tanto viudo, esperando con impaciencia la poca en que su hija pudiera contraer matrimonio. Los gentileshombres del pas le odiaban, y, a despecho de su opulencia, faltbale frecuentemente compaa.

El fastidio le arroj fuera de sus dominios. Tom la costumbre de ir todos los aos a Pars, donde las jvenes cortesanas se mofaban de l, luego de explotarle. Durante sus ausencias, Aurora quedaba custodiada por dos o tres dueas y un viejo capelln. Aurora era hermosa como su madre, y en sus rasgados ojos se adivinaba la sangre espaola que corra por sus venas.

Cuando tuvo diecisis aos, los habitantes de la aldea de Tarrides oyeron ladrar con frecuencia a los perros de Caylus, durante las noches oscuras. Por esta poca, Felipe de Lorena, duque de Nevers y uno de los ms brillantes seores de la corte de Francia, fue a habitar su castillo de Buch, en el Juranzon.

Representaba difcilmente veinte aos; pues por haber abusado muy pronto de la vida, iba medio muerto de una enfermedad de languidez. El aire puro de las montaas le reanim. Pasadas algunas semanas, que dedic a cazar por el valle de Louron, sintise fuerte y rejuvenecido.

La primera vez que los perros de Caylus ladraron durante la noche, el joven duque de Nevers, rendido de cansancio, pidi hospitalidad a un leador del bosque de Ens. Nevers estuvo un ao en su castillo de Buch. Los pastores de Tarrides decan que era un seor muy generoso. Los pastores de Tarrides refieren dos aventuras nocturnas que ocurrieron durante su estancia en el pas. Una vez se vio hacia la media noche luz a travs de los vidrios de la vieja capilla de Caylus.

Los perros no ladraron; pero una forma sombra, que las gentes de la aldea creyeron reconocer, por haberla visto con frecuencia, se desliz en los fosos favorecida por la oscuridad.

Estos antiguos castillos estn siempre llenos de fantasmas. Otra vez, hacia las once de la noche, doa Marta, la ms joven de las dueas del castillo, sali sigilosamente por la gran puerta de Caylus y dirigise a la cabaa del leador, donde el joven duque de Nevers sola recibir hospitalidad.

Una silla de manos atraves el bosque de Ens. A poco, gritos de mujer salieron de la cabaa del leador. Al da siguiente, el leador abandon el pas y su cabaa qued cerrada. Doa Marta dej tambin el mismo da el castillo de Caylus. Haca cuatro aos que todo esto sucediera y nada se ha vuelto a saber del leador ni de doa Marta. Felipe de Nevers tampoco habitaba ya en su castillo de Buch. Pero otro Felipe, no menos brillante, no menos gran seor, honraba con su presencia el valle de Louron.

Era Felipe de Mantua, prncipe de Gonzaga, a quien el marqus de Caylus pretenda casar con su hija Aurora. Gonzaga era hombre de unos treinta aos, un poco afeminado de rostro; pero de una belleza notable. Imposible encontrar ms noble conjunto que el 11 suyo. Sus cabellos negros, sedosos y brillantes, se rizaban alrededor de su frente, ms blanca que la de una mujer, formando, sin artificio alguno, ese peinado amplio y apelmazado que los cortesanos de Luis XIV slo conseguan hacerse aadiendo dos o tres pelucas a su cabellera natural.

Los ojos negros, tenan la mirada clara y orgullosa de los italianos. Era de buena estatura y tena el talle esbelto y elegante; su andar y sus gestos revelaban una majestad teatral. Nada diremos de la casa de que proceda.

Los Gonzaga gozan tanto prestigio en su historia, como los Buillon, los Este y los Montmorency. Sus relaciones valan tanto como su nobleza.

Tena dos amigos, dos hermanos, el uno era Lorena y el otro Borbn. La corte les llamaba los tres Felipes. El tierno afecto que los una, recordaba los bellos tipos de la amistad antigua. Felipe de Gonzaga era el mayor, el futuro regente no tena ms que veintiocho aos y Nevers uno menos. Puede suponerse cunto halagara la vanidad de Caylus un yerno de esta clase. La opinin pblica atribua a Gonzaga un caudal inmenso en Italia y adems era primo y heredero nico de Nevers, a quien todo el mundo pronosticaba una muerte muy prxima.

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El jorobado de Lagardere

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Feval, Paul - El jorobado o Enrique de Lagardère (1858)

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