DESCARGAR UN PSICOANALISTA EN EL DIVAN PDF

Todo ello provoca que siempre tengamos que ir un paso por delante de lo que tenemos ante nuestros ojos y ese paso puede ser correcto o Podemos entender que esta idea es uno de los motores que impulsa las tramas de las novelas de Katzenbach. Sea esta Sherlock o cualquier otra. Estos dos problemas hacen que la novela sobre todo en la primera parte sea un poco ralentizadora. En mi caso al menos, no me lo esperaba de ninguna manera. Se te dan varias posibilidades, puedes elucubrar otras tantas, pero es tan inesperado y tan poco ambientado que es sin duda genial.

Author:Shajora Nalabar
Country:Iceland
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):15 May 2011
Pages:272
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ISBN:433-5-92011-587-9
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P: -Le pedir ahora que defina la salud mental. Cules son los criterios que permiten afirmar que una persona est mentalmente sana? Su pregunta suscit durante mucho tiempo numerosas polmicas y elaboracionesen el seno de la Organizacin Mundial de la Salud. Por ello no le propondr ms que una respuesta provisoria. A mi entender, la salud mental es el estado de un sujeto capaz de conocersus lmites y de amarlos.

Ser psquicamente sano significavivir relativamente feliz consigo mismo a pesar de las inevitables pruebas, sorpresas y restricciones que la vida nos impone. En resumen, el equilibriomental es reconocible en el placer de actuar en la vida, teniendo la facultad de confrontarnos a lo inesperado y de adaptarnos a l. P: -Piensa usted que los ltimos avances de las neurociencias y de la psicofarmacologa nos permi23 ten esperar una victoria decisiva en la lucha contra la enfermedad mental? No olvidemos que la investigacin actual en el dominio de la salud mental, desgraciadamente, est retrasada en relacin con la investigacin aplicada a las enfermedades orgnicas.

Como usted sabe, la psiquiatra y la psicologa son ciencias relativamente jvenes. La matemtica se remonta a la Antigedad griega; la fsica ya tiene ms de quinientos aos de existencia; la qumica apareci en el siglo XVIII; la biologa es casi igual de antigua; pero la psiquiatra y la psicolOga datan slo del principio del siglo XIX.

Recuerde que la locura no fue siempre sinnimo de enfermedad mental. Recin en el Renacimiento los locos dejaron de ser posedos por el demonio para convertirse en enfermos dignos de cuidados, y el exorcismo cedi el paso al tratamiento mdico, aunque fuese el ms primario.

El Renacimiento fue la poca de los curanderos, algunos de ellos practicaban esa singular estafa llamada la "piedra de cabeza". Pienso en un clebre grabado flamenco en el que se puede ver en prctica al charlatn que, despus de haber cortado el pelo de un demente y sajado la piel de su crneo extirpa triunfalmente una piedra ensangrentada; se la muestra; piedra que desde luego haba disimulado en su bolsillo.

En el Museo del Prado existe otro cuadro igualmente notable, que representa una escena parecida titulada Extraccin de la piedra de locura de Hieronymus Bosch. A pesar de los aportes decisivos del psi24 coanlisis y de las neurociencias, continuamos ignorando las verdaderas causas de las enfermedades mentales.

Trabajamos con hiptesis perfectamente fundadas hemos afinado muchsimo la manera de curar a nuestros pacientes, y sobre todo disponemos de mltiples medicamentos eficaces, pero -y esto es totalmente desconocido por el pblico- todava no sabemos cmonace y se desarrolla una esquizofrenia, una psicosis manaco-depresiva o un delirio.

Pueden suprimir el sntoma, pero no suprimirn la causa del sntoma. He VIstOfamilias sumergidas durante aos en un drama sin salida porque su hijo o su hija se haba. He conocido padres que al principio de la enfermedad luchaban como leones para que su hijo se curase, mientras que aos ms tarde, agotados, en pleno de25 sasosiego, me confesaban su deseo pattico de que su hijo se suicidara para liberarse de la locura que tambin los amenazaba.

Sin embargo, debo precisarle que actualmente, fuera de los casos extremos, llegamos, gracias a la puesta en prctica de estrategias teraputicas polivalentes, a reducir el nmero de recadas, a acortar la duracin de la estada hospitalaria, favoreciendo una rehabilitacin que permite a los pacientes ms autonoma y mejor integracin en el espacio social.

Hace poco tiempo, he recibido a Mario, un muchacho de 17 aos acompaado por sus padres. Como es mi costumbre, les pido a los padres que se queden en la sala de espera mientras converso primero a solas con su hijo. Este, alumno del ltimo ao, me explica que no quiere ir ms al liceo a causa de la angustia que lo paraliza. A menudo, llegando a la puerta del colegio, siente que va a desvanecerse, se asusta y se aleja lo ms rpido posible del lugar.

Mario es un muchacho atltico, le encanta el tenis, y es particularmente comunicativo. Cierta dulzura y un gran sufrimiento se transparentan en su rostro, y despiertan inmediatamente la simpata y las ganas de ayudarlo. Con este caso, quisiera hacerle comprender, licenciado Javier Daz, cun perplejo me siento frente 26 a un paciente como Mario, porque temo descubrir una ruptura irreparable.

Frente a ese muchacho de mirada conmovedora, me sent preso del temor secreto de constatar que encierra en l el monstruo de la locura. Es necesario que durante la primera cita yo sepa si su ser ntimo fue quebrado o qued intacto. Para m, psicoanalista, los enfermos mentales se dividen esquemticamente en dos grandes categoras.

Los que sufren porque un mecanismo interno se rompi -pienso en los psicticos-; con Lacan llamamos forclusin al mecanismo de esa rup- tura. Y aquellos que sufren, si bien nada esencial fue alterado -pienso en los neurticos-; el mecanismo interno aqu es la represin. Por eso, en presencia de Mario, me siento profundamente turbado por la idea de detectar, detrs de los sntomas de fobia escolar, una psicosis larvada.

Siento la misma desazn que el onclogo escrupuloso que, examinando con cuidado a su paciente, busca el cncer esperando no encontrarlo nunca. Descubrir en ese joven tal fractura, es decir, descubrir que sufre de una esquizofrenia incipiente, significa para l y los suyos el inicio de un drama que va a durar tal vez toda una vida, una vida de mrtir.

Debo decirle que con Mario qued aliviado porque se confirm que sufra de una fobia grave, pero no de una psicosis irreversible. Ahora, si usted me pregunta: "Pero, cmo supo que se trataba de una neurosis fbica y no de una psicosis latente? Le pregunt, por ejemplo: "Cuando estudis, pods concentrarte? Entonces insist: "Pero las veces que no avanzas o que tens que hacer un gran esfuerzo para comprender lo que les, sents un dolor en la cabeza?

Al escuchar esta desmentida , estuve tranquilo. Si, por el contrario, Mario me hubiese respondido que efectivamente deba esforzarse para concentrarse y que entonces le dola la cabeza indicndome el lugar de su dolor, y bueno, si ese muchacho me hubiera hablado as de su sufrimiento hubiera sido para m la primera sospecha de una psicosis incipiente.

Por qu? Porque un signo tpico de la formacin de una esquizofrenia es el dolor hipocondraco, es decir, un dolor alucinado que el joven paciente localiza frecuentemente en la nuca o en lo alto de la espalda.

Para alejar mis ltimas dudas, le pregunt: "Cuando te mirs al espejo, tens a veces la impresin de que tu cuerpo se modific, que tu cara no es ms la tuya o que tu nariz se deform?

A lo cual respondi "No, no". Te ocurre sentir que tus manos cambiaron? Si, por el contrario, l me hubiera dicho "S, a veces me miro la mano y la siento diferente, como extraa a m", eso hubiera sido un sntoma de despersonalizacin, primer paso hacia un diagnstico de esquizofrenia embrionaria. Si Mario hubiera respondido de esta manera, yo habra debido dirigirme a sus padres y decirles con infinito tacto cunto me hara falta toda su colaboracin para llevar adelante la cura de su hijo.

Hasta ac le he dado una idea aproximada de nn actitud clnica para revelar una psicosis. Usted me pregunt por el papel que ocupa el PSIcoanlisis en el tratamiento de los sufrimientos psquicos. Es as com.

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Jaque al psicoanalista de John Katzenbach

El mentir ordinario es a veces bastante inocente. Edmundo Chirinos En el drama del otro: Pero puede ser atajado por otro, de suerte que el pro- ceso se interrumpa y altere. Ellas se han compenetrado del cuento. A lo largo de buena parte del proceso que venimos describien- do, se tiene la necesidad de experimentar este descu- brimiento en privado, en vista de que una persona tal vez sienta que debe afirmar su propia vivencia inte- rior privada antes de informar al analista. Desancorada del cuerpo, el ha- bla deteriora.

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